• VITAMINAS

    13 vitaminas, con estructuras  muy diferentes, que se nombran con las letras de abecedario y números:1, B2, B3, B6, B8, B9, B12),  C, D, E y K. Cada una de las vitaminas tiene  una función distinta en el organismo.

    Casi todos los alimentos contienen alguna vitamina , pero los que tienen más son las frutas, las verduras y las legumbres.

    Sin embargo, no todos los alimentos tienen todas las vitaminas en la misma cantidad,y por eso es importante comer muchos alimentos diferentes.

    Por ejemplo:

    Las zanahorias, la leche y los derivados lácteos son ricos en vitamina A, importante para el crecimiento y el desarrollo adecuado de la vista.

    La vitamina D necesaria para un esqueleto fuerte, la encontramos en pescadoscomo el atún y en los filetes de hígado.

    La vitamina C también es necesaria para crecer y para defendernos de las infecciones, y la encontramos en las mandarinas, las naranjas, las fresas y los kiwis.

    Los cereales y las verduras tienen bastantes vitaminas del grupo B.

    Las vitaminas se deben comprar “enel mercado”, al adquirir alimentos quelas contengan y sólo se debe recurrir ala farmacia cuando el médico lo aconseje.

     

                                                            CARNES PESCADOS Y HUEVOS     LACTEOS   CEREALES    VERDURAS HORTALIZAS FRUTAS LEGUMINOSAS   ACEITES,GRASAS

     

    Vitaminas                                                                 A, D                                             A, D                                                    Carotenos,                 K                            A,  D, Eliposolubles

    Vitaminas                                                           B1, B2, Niacina,                    B1, B2, B5, B1, Niacina,

    hidrosolubles                                                     B5, B6, B12                            B6, B8, B12               B5, B6, B8, B9               B9,C

     

     

     

     

     

    Las vitaminas son nutrientes que se encuentran en pequeñas cantidades en los alimentos y que, aunque nuestro organismolos necesita en poca cantidad, son imprescindibles para su buen funcionamiento.

     

    Se conocen

     

    Vitamina A, B (B

     

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    La vitamina B3 mejora los ictus cerebrales

    Administrar a los pacientes que han sufrido un ictus vitamina B3 o niacina, una vitamina común hidrosoluble, puede ayudar a restablecer el funcionamiento del cerebro.

    Este descubrimiento ha sido presentado en Estados Unidos, donde un grupo de investigadores del hospital Henry Ford ha descubierto que administrando esta vitamina a ratas tras un ictus isquémico, éstas producían nuevos vasos sanguíneos y células nerviosas que mejoraban mucho su progresión neurológica.

    Los ictus cerebrales se producen cuando se obstruye un vaso sanguineo que suministra sangre al cerebro, lo que produce serios daños en el paciente, que puede tener posteriormente como secuela graves discapacidades. Uno de los trastornos que producen esta obstrucción es el desarrollo de depósitos de colesterol en las paredes de los vasos sanguíneos: la niacina es la sustancia más potente para aumentar la cantidad de colesterol de lipoproteínas de alta densidad, HDL, -colesterol bueno- que eliminan los depósitos grasos de colesterol malo o LDL.

    En 2009, los investigadores descubrieron que el HDL suele estar anormalmente bajo en los pacientes que ingresan aquejados de un ictus en el hospital, por lo que experimentaron con animales de laboratorio a los que administraron niacina. Esta vitamina aumentaba los vasos sanguíneos del cerebro y el crecimiento axonal y dendrítico de las neuronas, que mejora sustancialmente su funcionamiento.

    Como explicaba Michael Chopp, responsable del estudio, “la niacina esencialmente reorganiza el cerebro, lo que tiene un extraordinario potencial para su uso en humanos. Los resultados de este estudio podrían también abrir puertas a otras áreas de la medicina neurológica, incluyendo las lesiones cerebrales”.

    La niacina o vitamina B3 está presente de manera natural en las carnes magras, los productos lácteos, huevos, pescado, cacahuetes y nueces, cereales en grano, café y té. Al ser un nutriente hidrosoluble, es decir, que se diluye en los líquidos, gran parte de su contenido se pierde en los procesos de cocción.

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    La B, un grupo de vitaminas esenciales para el metabolismo

    La vitamina B, en realidad, es un grupo complejo de diferentes nutrientes hidrosolubles, entre las que podemos encontrar desde la B1 hasta la B12, con diferentes nombres.

    B1 o tiamina, se encuentra en la levadura de cerveza, el germen de trigo, la carne de cerdo, pescado, pan integral, alubias y leche y derivados lácteos. Esta vitamina es esencial en el proceso de transformación de los azúcares, en el metabolismo del oxígeno y en la conducción de los impulsos nerviosos.
     
    B2 o riboflavina: está presente en los quesos, leche, yogur, huevos, carne, pescado, cereales, verduras cocidas y setas. La riboflavina es fundamental en la transformación de los alimentos en energía, ya que favorece la absorción de proteínas, carbohidratos y grasas. Su carencia puede producir anemia, trastornos hepáticos, dermatitis, sequedad y conjuntivitis.
     
    B3 o niacina o vitamina PP: se encuentra en la carne, hígado y riñones, productos lácteos, huevos, cereales integrales, levadura y legumbres. Participa en el metabolismo de los hidratos de carbono, proteínas y grasas, así como en la circulación sanguínea, el crecimiento, funcionamiento del sistema nervioso y buen estado de la dermis. Su carencia produce nerviosismo, insomnio, diarrea, mala circulación sanguínea.
     
    B5 o ácido pantoténico: lo contienen casi todos los alimentos (su nombre significa en todas partes en griego), pero especialmente concentrados en los cereales, legumbres, jalea real, huevos, carnes. Sirve para asimilar los demás nutrientes. Su carencia es poco habitual, sólo asociada a malnutrición, y produce fatiga, alergias, dolor abdominal.
     
    B6 o piridoxina: la contienen la carne, pescado, legumbres, huevos, judías verdes, coliflor, plátano, germen de trigo, levadura seca, hígado y riñones. Sus bajos niveles ocasionan problemas dermatológicos, además de anemia, diarrea e incluso demencia.
    B8 o biotina, o vitamina H: sus fuentes son los alimentos de origen animal, leche y derivados, así como la levadura, aunque las bacterias intestinales pueden producirla. También interviene en la asimilación de grasas, hidratos de carbono y proteínas.
     
    B9 o ácido fólico: la ingerimos en los huevos, productos lácteos, pescado, carne, hígado y riñones. Es fundamental para el crecimiento y desarrollo del sistema nervioso, para la médula ósea, la síntesis de glóbulos rojos y funcionamiento gastrointestinal. La carencia de ácido fólico produce anemia y debilidad en la médula espinal y el cerebro. Es muy recomendable durante el embarazo para garantizar la formación del feto.
     
    B12 o cianocobalamina: existe en muy poca concentración en el huevo, las aves, leches, algas y marisco, pero es producida por algunos microorganismos que viven en las raíces de las plantas. Su déficit puede producir anemia, así como daños en el tejido nervioso y médula espinal. Interviene en el metabolismo de los nutrientes, y ayuda a proteger los nervios.
     
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    La vitamina C, retinol o caroteno

    La vitamina A o retinol es un nutriente liposoluble esencial para el organismo que interviene en el crecimiento óseo y es importante para la visión, especialmente para la nocturna. Este nutriente está presente en los alimentos de origen animal en forma de retinol, mientras que en los vegetales adquiere otra forma conocida como caroteno, presente en las frutas y hortalizas de colores rojizos, anaranjados y verde oscuro. Las principales fuentes de vitamina A son los productos lácteos, la yema de huevo y el aceite de hígado de pescado, además de vegetales rojizos como zanahoria, calabaza, tomate, brócoli, melón.

    La vitamina A y el retinol son necesarios para el crecimiento y desarrollo de los huesos, de la piel, uñas y cabello, así como para la visión. Previene además las enfermedades infecciosas del aparato respiratorio, y contribuye a la producción de semen y al ciclo reproductivo femenino. Es fundamental para la visión, y al ser un antioxidante natural, previene el envejecimiento celular y el cáncer.
     
    Su deficiencia, pues, provoca problemas oculares, bajas defensas, alteraciones óseas y sequedad de piel. Pero también su exceso, generalmente debido al inadecuado consumo de suplementos vitamínicos, genera efectos tóxicos, como náuseas, ictericia (coloración amarillenta de la piel), irritabilidad, vómitos, visión borrosa, dolor de cabeza y alteraciones mentales. Estos síntomas a veces hacen confundir el exceso de vitamina A con la anorexia nerviosa.
     
    La Cantidad Diaria Recomendada (CDR) de Vitamina A varía según la edad y el sexo, de la persona, pero oscila entre los 400 microgramos de los bebés hasta los 600-900 de los adolescentes y adultos.
     
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    El sol fija la vitamina D, pero también produce daños

    Tomar el sol no sólo es placentero y permite lucir  una piel bronceada. Los rayos solares también tienen la capacidad de fijar la vitamina D, por lo que hay quien recurre a esta práctica con la idea de prevenir enfermedades como la osteoporosis. Sin embargo, la radiación solar también tiene efectos negativos sobre el organismo, por lo que los expertos recomiendan no hacerlo sin un protector adecuado. Así lo indica el doctor Jean Krutmann, del Instituto Environmental Health Research de Duseldorf, que recuerda que el sol provoca fotoenvejecimiento e incluso cáncer de piel.

    Para este experto, los médicos "no deberían animar a la gente a tomar el sol" para obtener esa "dosis extra" de vitamina D, un compuesto liposoluble también presente en algunos alimentos que ayuda a los huesos a absorber el calcio y a evitar la osteoporosis. Según Krutmann, la población puede "malinterpretar" estas recomendaciones y no utilizar fotoprotección "para conseguir así que el cuerpo produzca más vitamina D".
      
    Por este motivo, más que tomar el sol, este especialista aconseja incluir en la dieta suplementos de vitamina D junto a verduras, frutas y hortalizas, "para mantener unos niveles óptimos de este compuesto y de otros antioxidantes" en el organismo. Esto es especialmente recomendable en las mujeres posmenopáusicas, donde la absorción del calcio es "crucial" para evitar que aparezcan los primeros síntomas de la osteoporosis, recordó.
    Entre los agentes nocivos de la radiación solar, el profesor Krutmann destacó el gran desconocimiento que existe en torno a la radiación infrarroja A (IRA), uno de los principales responsables del envejecimiento prematuro de la piel que además "puede llegar a tener efectos nocivos sobre la salud a largo plazo". Del total de la radiación solar a la que el cuerpo humano está expuesto, los IRA son los que penetran hasta la capa más profunda de la piel (hipodermis), y representan un 31 por ciento de la energía solar, frente al 6,8 por ciento de la radiación ultravioleta (UVA y UVB).
    En este sentido, estudios recientes han confirmado que los IRA provocan "una importante respuesta biológica de los fibroblastos", moléculas encargadas de regular el colágeno de la piel y de evitar que ésta sea dañada por los agentes externos, señaló Krutmann. Hasta ahora, la gran mayoría de fotoprotectores se han centrado en absorber o reflejar los rayos ultravioleta A y B, también perjudiciales para la piel, pero "ningún producto ha prestado atención a los IRA", explicó.
      
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    Vitaminas, básicas para crecer y estar sanos

    Las vitaminas son compuestos orgánicos que actúan sobre todo en los sistemas enzimáticos para mejorar el metabolismo de las proteínas, los hidratos de carbono y las grasas. Sin estas sustancias no podría tener lugar la descomposición y asimilación de los alimentos.

    Ciertas vitaminas participan en la formación de las células de la sangre, hormonas, sustancias químicas del sistema nervioso y materiales genéticos. Las vitaminas se clasifican en dos grupos: liposolubles e hidrosolubles. Entre las vitaminas liposolubles están las vitaminas A, D, E y K. Entre las hidrosolubles se incluyen la vitamina C y el complejo vitamínico B.
    Las vitaminas liposolubles suelen absorberse con alimentos que contienen esta sustancia. Su descomposición la lleva a cabo la bilis del hígado, y después las moléculas emulsionadas pasan por los vasos linfáticos y las venas para ser distribuidas en las arterias. El exceso de estas vitaminas se almacena en la grasa corporal, el hígado y los riñones. Debido a que se pueden almacenar, no es necesario consumir estas vitaminas a diario.
    La vitamina A es esencial para las células epiteliales y para un crecimiento normal.
    La vitamina D actúa casi como una hormona, ya que regula la absorción de calcio y fósforo y el metabolismo
    La vitamina E es un nutriente esencial para muchos vertebrados, pero aún no se ha determinado su papel en el cuerpo humano. Se ha hecho muy popular como remedio para muchas y diversas dolencias, pero no existen pruebas claras de que alivie ninguna enfermedad concreta.
    La vitamina E se encuentra en los aceites de semillas y en el germen de trigo. Se cree que funciona como antioxidante, protegiendo las células del deterioro causado por los radicales libres.
    La vitamina K es necesaria para la coagulación de la sangre. Participa en la formación de la enzima protrombina, la que, a su vez, es indispensable en la producción de fibrina para la coagulación sanguínea. La vitamina K se produce en cantidades suficientes en el intestino gracias a una bacteria, pero también la proporcionan los vegetales de hoja verde, como las espinacas y la col, la yema de huevo y muchos otros alimentos.
    Las vitaminas hidrosolubles (vitamina C y complejo vitamínico B) no se pueden almacenar, por lo que es necesario su consumo diario para suplir las necesidades del cuerpo. La vitamina C, o ácido ascórbico, desempeña un papel importante en la síntesis y conservación del tejido conectivo. Evita el escorbuto, que ataca las encías, piel y membranas mucosas, y su principal aporte viene de los cítricos.
    Las vitaminas más importantes del complejo vitamínico B son la tiamina (B 1), riboflavina (B 2), nicotinamida (B 3), piridoxina (B6), ácido pantoténico, lecitina, colina, inositol, ácido para-aminobenzoico (PABA), ácido fólico y cianocobalamina (B12). Estas vitaminas participan en una amplia gama de importantes funciones metabólicas y previenen afecciones tales como el beriberi y la pelagra. Se encuentran principalmente en la levadura y el hígado.
     
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