• Nutrientes que adelgazan y curan

    La nutrición ortomolecular fue formulada por Linus Pauling en 1968 como una “medicina alternativa”, que se centra en que la nutrición es fundamental para la salud, y que la dieta habitual no contiene, a largo plazo, todos los nutrientes y sustancias necesarios para garantizarla. Así, recomienda el uso de biomoléculas nutrientes por encima de las cantidades diarias recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para prevenir y curar  multitud de enfermedades. Estas biomoléculas pueden tomarse aumentando el consumo de determinados alimentos, o suprimiendo otros, además de a través de complejos vitamínicos. Pese a las controversias que genera en la medicina oficial, que no considera probados los efectos de este tipo de dietas, lo cierto es que muchos de sus principios son de utilización popular, y hay infinidad de productos de herbolario que se basan en ellos.

    Por ejemplo, se considera que la carnitina, un aminoácido presente en las proteínas, y que habitualmente sirve para incorporar la grasa a las células para su posterior utilización, puede servir para quemarlas si hacemos ejercicio. Los deportistas la utilizan porque proporciona mayor cantidad de energía que otros nutrientes: al incorporarse directamente a las células, cuando hacemos un esfuerzo físico las quemamos y eliminamos en lugar de acumularlas en los tejidos. Una dieta ortomolecular recomendaría el consumo de los alimentos que contienen estos nutrientes: en el caso de la carnitina, está presente en carnes, pescados, leche y huevos.

    La fibra también es capaz de atrapar y arrastrar las grasas a través del tracto digestivo, de manera que no se digieran, además de ser un eficaz laxante. La fibra absorbe gran cantidad de agua en el intestino, formando una masa gelatinosa que también atrae las grasas: hay algunas fibras que presentan esta propiedad en mayor proporción que otras, como la avena, el nopal o chumbera. La fibra se acumula en frutas y verduras, que hay que consumir sin pelar, ya que la piel es la que contiene este nutriente.
    El Picolinato de cromo es otra sustancia que, en teoría, ayuda a la reducción de peso. Se trata de un oligoelemento que aumenta la sensibilidad de los tejidos a la insulina, de manera que reduce los niveles de azúcar en sangre. Además de controlar el apetito, acelera la degradación de las grasas. Contienen picolinato de cromo la soja, la levadura de cerveza, las lentejas secas... Sin embargo, puede provocar pérdidas de hierro, falta de atención y convertirse en tóxico.
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