• El sol fija la vitamina D, pero también produce daños

    Tomar el sol no sólo es placentero y permite lucir  una piel bronceada. Los rayos solares también tienen la capacidad de fijar la vitamina D, por lo que hay quien recurre a esta práctica con la idea de prevenir enfermedades como la osteoporosis. Sin embargo, la radiación solar también tiene efectos negativos sobre el organismo, por lo que los expertos recomiendan no hacerlo sin un protector adecuado. Así lo indica el doctor Jean Krutmann, del Instituto Environmental Health Research de Duseldorf, que recuerda que el sol provoca fotoenvejecimiento e incluso cáncer de piel.

    Para este experto, los médicos "no deberían animar a la gente a tomar el sol" para obtener esa "dosis extra" de vitamina D, un compuesto liposoluble también presente en algunos alimentos que ayuda a los huesos a absorber el calcio y a evitar la osteoporosis. Según Krutmann, la población puede "malinterpretar" estas recomendaciones y no utilizar fotoprotección "para conseguir así que el cuerpo produzca más vitamina D".
      
    Por este motivo, más que tomar el sol, este especialista aconseja incluir en la dieta suplementos de vitamina D junto a verduras, frutas y hortalizas, "para mantener unos niveles óptimos de este compuesto y de otros antioxidantes" en el organismo. Esto es especialmente recomendable en las mujeres posmenopáusicas, donde la absorción del calcio es "crucial" para evitar que aparezcan los primeros síntomas de la osteoporosis, recordó.
    Entre los agentes nocivos de la radiación solar, el profesor Krutmann destacó el gran desconocimiento que existe en torno a la radiación infrarroja A (IRA), uno de los principales responsables del envejecimiento prematuro de la piel que además "puede llegar a tener efectos nocivos sobre la salud a largo plazo". Del total de la radiación solar a la que el cuerpo humano está expuesto, los IRA son los que penetran hasta la capa más profunda de la piel (hipodermis), y representan un 31 por ciento de la energía solar, frente al 6,8 por ciento de la radiación ultravioleta (UVA y UVB).
    En este sentido, estudios recientes han confirmado que los IRA provocan "una importante respuesta biológica de los fibroblastos", moléculas encargadas de regular el colágeno de la piel y de evitar que ésta sea dañada por los agentes externos, señaló Krutmann. Hasta ahora, la gran mayoría de fotoprotectores se han centrado en absorber o reflejar los rayos ultravioleta A y B, también perjudiciales para la piel, pero "ningún producto ha prestado atención a los IRA", explicó.
      
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